Las siete
Palabras de Jesús en la cruz.
Primera palabra
“Padre,
perdónalos porque no saben lo que hacen” (San Lucas 23:34)
Todas las personas mueren. Unos mueren
blasfemando, otros mueren en desesperanza y con temor. Otros mueren orando. Las
últimas palabras de una persona, pueden ser palabras de juicio, condenación,
blasfemia, desespero, miedo, derrota. Más también, las últimas palabras pueden
ser de libertad, bendición, esperanza consuelo y victoria. Los últimos gestos y
palabras de una persona, revelan como
una huella de carácter permanente, lo que la persona hizo con su vida. Cristo desde lo alto de la cruz, pronuncia
siete palabras de bienaventuranza y vida. Después de guardar silencio por el
gran sufrimiento y rechazo que tuvo que soportar, su primera palabra es de
perdón: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
El lugar del Calvario en el Gólgota, era el
escenario. Unos se burlaban de Jesús: “Si eres el Hijo de Dios, baja de esa
cruz”, Otros estaban al pie de la misma echando suertes sobre su única
posesión, su túnica. Mientras los judíos y romanos lo maldecían y blasfemaban,
otros a lo lejos, que eran sus seguidores, contemplaban con miedo a ser
identificados el sufrimiento de su Maestro. Jesús frente al insulto y la burla,
oraba. Al insulto, Jesús respondía con
la oración. Al odio, respondió con amor. A la venganza, con perdón.
Padre, ésta es la primera palabra que
Jesús pronuncia, después del largo silencio, después de las injusticias
del Sanedrín, de Herodes, de Pilatos. El Padre es quien lo envió al mundo para
realizar la obra de la reconciliación.
¡Que diferentes somos los cristianos! Con que
facilidad perdemos la confianza en Dios, cuando viene sobre nosotros alguna
prueba. Muchas veces le reclamamos a Dios, cuando las cosas no salen como
nosotros queremos y estamos listos para murmurar contra nuestro Dios y Padre:
No son raras las veces, en que hacemos como el profeta Jeremías, que acusamos a
Dios diciendo “ que en el furor de su ira actuó como un adversario, como un enemigo,
como un oso, como un león que tiende una emboscada” (cf Jer 12). Sigamos a
Cristo, orando a favor de quienes nos persiguen y nos maltratan, sabiendo que
¡Dios es nuestro Padre!
Mientras Jesús derrama su sangre, suplica
por clemencia y misericordia, gracia y perdón: “¡Padre perdónalos!”: Cristo
sabe que Dios castiga a los que profanan, blasfeman y toman en vano su nombre.
Dios abrió la tierra para que esta se tragara a la tribu de Coré. Carbonizó a
los soldados que criticaban al profeta Elías. Envió osos para que devoraran a
los 42 jóvenes que ridiculizaban al profeta Eliseo. ¿Qué castigo les esperaba a
aquellos que se burlaban y blasfemaban del Hijo de Dios?. Por eso Cristo clama
al Padre: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Cristo ora por los
soldados que le azotaron, por aquellos que clavaron sus manos y sus pies, por
los sacerdotes y principales del Sanedrín, por los príncipes y ancianos, por
Pilatos, Herodes y por aquellos que gritaban: “Crucifícalo”, oraba por los
discípulos que huyeron despavoridos. Cristo ora e intercede a favor de todos
los seres humanos. El también ora a favor nuestro: “Padre perdónalos”
Señor, gracias
por perdonar nuestros pecados y transgresiones.
Segunda Palabra.
“De cierto te
digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” (San Lucas 23:43)
Jesús en la cruz, le quedan muy pocos
minutos de vida. ¿Qué harías tú sabiendo que te quedan unos pocos minutos de
vida?
Uno de los malhechores que estaba al lado
de Jesús, le quedan muy pocos minutos
antes de morir, tiene una petición a Jesús: Señor, acuérdate de mí cuando
vengas en tu reino” (v.42) Y Cristo pronuncia su segunda
palabra desde lo alto de la cruz: “De cierto te digo, que hoy estarás conmigo
en el paraíso”
¿Quién es el
hombre que implora: “Jesús, acuérdate de mi”?. Ignoramos su nombre. Sabemos que
era un malhechor, un ladrón, un bandido… Tal vez formaba parte de una cuadrilla
de salteadores que se encontraban en las montañas. Tal vez era conspirador, un
revolucionario que luchaba contra el Imperio Romano, un zelote. Sus actos lo
llevaron a la muerte en la cruz. Y ahora, está al
lado de Cristo suplicando: Señor, acuérdate de mi”: Al hacer esta petición,
este hombre ya no era el mismo de antes. Con toda seguridad escuchó y vio todo
lo que pasó con Jesucristo en Jerusalén. En el camino del calvario, vio el
sufrimiento de Hombre Justo y sin pecado. Las palabras que Jesús dirigió a las
mujeres de Jerusalén. Escucharía también, la primera palabra de Jesús: “Padre perdónalos porque no saben lo que
hacen”. Y la Palabra de Dios, que no regresa vacía, hace eco en la vida de
aquel agonizante hombre. Se arrepiente de sus pecados, y en seguida la súplica
por su salvación:¡ “Jesús, acuérdate de mi”!
Cristo, escuchando el clamor de un pecador
arrepentido, no establece condiciones, ni la enumeración de sus pecados, ni penitencia, sino que con toda solicitud y
prontitud atiende la súplica: “Acuérdate de mi” y le responde de inmediato: “De
cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso”. ¡Cuanto amor, bondad, y
misericordia hay en Jesús!
¡Qué diferencia tan grande con el sistema
religioso – filosófico- medieval tomista, que esclavizó y sumergió a la Iglesia en las tinieblas
en cuanto, a la confesión, absolución y penitencia! En las palabras de Jesús,
no existe exigencia de la “enumeración de pecados”, “ni penitencia post
absolución”, “ni sistemas de indulgencias pagas por el penitente”, “ni
purgatorio” y mucho menos, “misas de intercesión por los difuntos”, “para sacarlo del purgatorio”.
Los pecados de este hombre, que eran muchos, habían sido perdonados por
completo” (Sal 32:1). El sacrificio vicario de Jesucristo, canceló totalmente
la deuda que había de nuestro pecado y enemistad contra Dios, a través del
“derramamiento de su preciosa sangre y su inocente pasión y muerte”.(Lutero). El
perdón que Jesús da al pecador arrepentido desde la cruz, es un perdón completo
e incondicional. Es un perdón de pura gracia dado por Dios, que viene a
consolar a un corazón que en arrepentimiento y fe, confiesa su pecado y confía en la pura palabra de Cristo, su
Evangelio. No exige nada, ni de él, ni de sus deudos o familiares si es que
estaban cerca. Jesús no exige nada este hombre, ni de ningún otro hombre, porque las puertas de la eternidad estaban
abiertas de par en par para él, y El lo
pagó todo, absolutamente todo. Es por pura gracia, sin méritos
y/o ninguna obra humana.
Cristo perdona a este pecador que viene a él arrepentido, confesando sus pecados, y le da perdón completo, consuelo, paz, felicidad,
gozo, y la certeza de tener vida eterna ,que viene de la confianza en su muerte
y resurrección. Así también lo hace con nosotros, cuando confesamos nuestros
pecados y recibimos la absolución de Dios por parte del ministro que escucha
nuestra confesión, así como también recibimos la absolución en el culto público
o Misa. Hay gran alegría y saberse amado y perdonado por Cristo. Ven a Cristo
que te llama con su mirada amorosa y su Evangelio: Y así, si en la hora de la
muerte suplicas: “ Jesús acuérdate de
mi”. El te dirá: “De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Señor. Gracias
porque tienes compasión de mi, y me das completo perdón, paz y gozo. Amén.
Tercera Palabra:
“Mujer, he ahí a tu hijo… He ahí a tu madre”. (San Juan 19:26, 27)
Sufriendo sed, con los clavos rasgando los
puños y los pies, sintiendo el ardor de los azotes y la corona de espinas
clavadas en la cabeza, Jesús ve a su
buena madre, entre la multitud que estaba agolpada frente a
él. Cargando con las transgresiones e iniquidades de todos los seres humanos,
Cristo se acuerda de su madre. “ Mujer, he ahí a tu hijo”. Amor profundo,
sublime eterno, sublime y divino que el Dios hecho hombre demuestra a esta
dulce mujer, que lo envolvió en pañales al nacer en Belén, que lo apretó en los
brazos para huir de la espada de Herodes que quería matarlo muy pequeño, que
después de tres días de búsqueda, lo reprendió cuando lo encontró en el templo de Jerusalén, que lo
recomendó en las Bodas de Caná de Galilea, que había “guardado todas las cosas
que habrían de venir en su corazón”, se encuentra ahora al pie de la cruz. Es
María, su madre.
Cuanto dolor hay en la vida de esta madre.
Su único hijo, que tanto bien hizo al pueblo, ahora está colgado y crucificado
en una cruz. Temblorosa, con los ojos
bañados de lágrimas, llena de dolor, se siente también abandonada y
desamparada, aguarda una última palabra de su hijo. Y Jesús viendo y sintiendo
el dolor de su madre le dice: “Mujer, he ahí a tu hijo” Después mirando a Juan “el
discípulo amado” le dice: “He ahí a tu madre”.
Este es el testamento de Jesús. Juan tiene
en María una segunda madre. María tiene en Juan un segundo hijo, un hogar donde
pasaría sus últimos días y un hombre que cuide de ella. El evangelista concluye
diciendo: “Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
Cristo cumple
por nosotros el cuarto mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre”. El libro
de Proverbios nos exhorta: “No desprecies a tu madre cuando la veas envejecer”.
Aún en medio del dolor, el sufrimiento y la muerte, Cristo amparó a su
discípulo y a su madre. En el día de hoy, él nos ampara : “Invócame en el día
de angustia; yo te libraré, y tú me honrarás”. (Sal 50:14). El apóstol nos
exhorta: Confíen en él toda vuestra ansiedad, porque él tiene cuidado de
vosotros”. Aún dentro de la gran multitud, Jesús no se olvida de ti.
“Pon tu vida al
cuidado de Dios, confía en él y él vendrá en tu ayuda” (Sal 37:5)
Señor Jesús,
ampara a este pobre hijo tuyo. Amén.
Cuarta Palabra:
“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?” (San Mateo
27:46)
¿Quién puede escudriñar la longitud y
profundidad de este grito de abandono del Salvador? ¿Cómo comprender el
misterio que engloba este grito desde lo alto del Calvario?. Son palabras
insondables, que van mucho más allá de toda comprensión humana. Son palabras que revelan la gravedad de los
pecados de la humanidad en los cuales están incluidos tus pecados y los míos, y
también revelan la profundidad del amor de Dios.
Sintiendo y asumiendo el peso de los pecados de toda la
humanidad, Cristo siente el rigor de la soledad y el abandono de Dios. Cristo
es abandonado. Cristo lucha por la redención de la humanidad, aunque no cometió
pecado alguno. Cristo carga sobre sí, los pecados de todos los seres humanos, y
se hace así el mayor de todos los
pecadores “Aquel que no cometió pecado, se hizo pecado por nosotros para que
fuésemos justicia de Dios en él”. Por eso el Padre aparta su rostro de Jesús, y
Jesús es abandonado de Dios. Sintiendo los horrores del infierno y el aguijón
de la muerte, Jesús exclama: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?.
Aunque este es el único pasaje de la Escritura en que Jesús no llama a Dios
como Padre, sino Dios mío, él no pierde su confianza en el Padre. Jesús no
desespera de sí, sino que encomienda su causa a quien lo envió, y encomienda su
causa al Padre.
Dios mío, Dios
mío, ¿Por qué me has desamparado? No es un abandono aparente o ficticio, sino
real y verdadero. No fue un momento de debilidad o de tentación, sino un real
abandono del amor y la misericordia de Dios. No fue una ruptura o separación
entre el Padre y el Hijo, más el Padre que es Santo, privó al Hijo en aquel momento, del amor, consuelo, gracia
y misericordia, ya que llevaba sobre sí la culpa y el pecado de todos los seres
humanos, que lo enjuiciaban y lo hacía reo de muerte. Dice el profeta Isaías:
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y
nosotros lo tuvimos por herido de Dios y abatido. Mas él, herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos
descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Yahvé cargó el
pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como
cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores,
enmudeció y no abrió su boca” (Isaías 53:4-7)
Cuando alguien nos pregunte: ¿Por qué Cristo
exclamó “Dios mío , Dios mío, por que me has abandonado?” Podremos responder
entonces, sin excluirnos diciendo:”Fue
por nuestra culpa y por nuestro pecado, que motivamos su gran dolor”. Y
entonces recordarás agradecido que fue por este abandono de Dios que recibió
Jesucristo, que ahora tú estás amparado por la mano poderosa de nuestro amado
Padre celestial.
¡Cristo autor de
mi vida De la muerte
vencedor Que por ansias
sin medida, E incomparable
dolor. Mi muerte tú
aniquilaste Y mi vida
rescataste Agradecido soy
por tanto amor. Mi bendito
Redentor! ¡Amén.!
Quinta Palabra
“Tengo sed” (San Juan 19:28)
Los pies que llevaban a Jesús por las plazas,
las calles, los lagos, las sinagogas y hacia el templo… están inmóviles, están
perforados por largos clavos. Las manos de Jesús, que cargaron a tantos niños,
señalaba a los muertos para que salieran de sus sepulturas, manos que abrían
los ojos a los ciegos, daba oído a los sordos, bendecía a los pobres, y
confortaba a los abatidos, estas manos estaban presas y clavadas en el “madero
de la maldición”. Los labios de Jesús, que proferían bendición, perdón, vida,
consuelo y salvación, están secos y pálidos. “He sido derramado como aguas, y
todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en
medio de mis entrañas. Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a
mi paladar y me has puesto en el polvo de la muerte” (Sal 22: 14,15) Avanzada
la tarde, el rigor del dolor crece, los clavos, de la corona de espinas y la
asfixia que produce estar colgado en una cruz,
Jesús tienen sed. Jesús tiene sed de ver que la justicia de
Dios se cumple en él. El es el
“Bienaventurado que tiene hambre y sed de Justicia” La Justicia de Dios es
sobre El, para que El sea nuestra justicia.
“Seca está de sed su lengua; yo Yahvé los
oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. En las alturas abriré ríos y
fuentes en medio de valles; abriré en el desierto estanques de aguas y
manantiales de aguas en la tierra seca. Daré en el desierto cedros acacias,
arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses pinos y bojes juntamente,
para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Yahvé
hace esto, y que el Santo de Israel lo realizó” (Isaías 41:17b-20)
Recuerda que Jesús tuvo sed. Es plenamente
hombre. Tuvo sed por todos nosotros. La sed de ser reconciliado por Dios. Jesús
tuvo sed de ser el instrumento de reconciliación de Dios con nosotros. La sed
que nosotros no tuvimos por la sequedad de nuestro pecado, Jesús la asumió
sobre si.
Sexta Palabra
“¡Consumado es! “ “ ¡Todo está cumplido!”
Jesús bebió del vino agrio y dijo: Todo está
cumplido.(San Juan 19:30)
Los acontecimientos que completan el cuadro
del sufrimiento y de la muerte de Jesús se llevaron a cabo por la
incomprensión humana. En los días de
hoy, la razón humana cuestionan la realidad de las palabras del texto bíblico:
“Jesús dijo todo está cumplido. Luego inclinó su cabeza y murió”. ¡Consumado
es!. Esto significó para el “padre de la mentira”, sus ángeles y seguidores creer que tenían la victoria sobre el Hijo de Dios. Para los
propios discípulos, la muerte de Jesús representó momentáneamente derrota,
fracaso y decepción. Ellos tampoco habían comprendido que las palabras de
Jesús: “¡Consumado es!” era un anuncio y proclamación de la victoria total
y definitiva de Dios sobre
Satanás, de la vida sobre la muerte y del cielo sobre el infierno.
La salvación estaba completa. El Salvador
podía morir en paz pues la misión que le había sido encomendada por su
Padre, fue cumplida en su totalidad.
¡Consumado es!. Consumada estaba su obra
redentora que libertó a toda la
Creación, que gemía y perecía bajo los relámpagos de la Ley que afirma que: “el
salario del pecado es la muerte” (Romanos 6:23). Más Jesús no cometió ningún
pecado. “Cristo no cometió pecado
alguno; pero por causa nuestra, Dios lo trató como el pecado mismo, para así,
por medio de Cristo, liberarnos de culpa. (2 Corintios 5:21)
¡Consumado es! Significa que Cristo hizo
todo por nosotros, por pura gracia y misericordia. La humanidad entera estaba
rescatada de la condenación del infierno. Consumada está su salvación.
En el momento de la muerte de Cristo, el
velo del templo de Jerusalén se rasgó en dos partes, vino tal oscuridad sobre
la tierra a plena luz del día, la tierra se estremeció desde sus profundidades
y hubo un gran terremoto, hizo que las rocas se despedazaran y se abrieron
muchas tumbas y muchos resucitaron de entre los muertos. Todo eso sucedió según
el testimonio de los Evangelios, para anunciar que una nueva era, un nuevo
orden comenzó para la humanidad: Cristo pagó con su muerte en la cruz, el
rescate de toda nuestra deuda con Dios.
Confiemos también en esta promesa del Salvador: “tus
pecados te son perdonados; tu fe te salvó, vete en paz” ( San Lucas 7: 48,50 )
Séptima Palabra.
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (San Lucas
23:46)
Muerte, Cristo murió. El hombre tiene miedo
de la muerte. Muchos poetas y escritores hacen referencia a la muerte de manera
sombría y muchas veces con desesperanza e incertidumbre. El pecado es el
aguijón que atemoriza al hombre. El pecado es la causa de la muerte y el que
causa el temor en las personas a afrontarla.
Cristo
murió. Fue sepultado. Murió por causa de los pecados de toda la humanidad. No
fue porque él haya pecado, ya que, “Jesús nunca
pecó ni hubo engaño en su boca”.
La
muerte de Jesús fue horrorosa y cruel. Sufrió dolores que no se pueden
imaginar. Fue engañado y vendido por uno de sus discípulos, recibió un juicio
injusto. Sudó gotas de sangre en el huerto de Getsemaní, fue azotado sin
clemencia, fue clavado en una cruz y recibió en la cabeza una corona de espinas.
Más el momento de su muerte fue sublime y bello, lleno de gran paz.
Consumada estaba
la obra de la redención, consumados todos los sufrimientos. Cristo eleva sus
ojos al cielo y dice: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Cristo sabe
como morir. Sabe entregar su vida en las manos amorosas de Dios Padre.
Las personas que
están cercanas a la cruz, se dan cuenta
a través de estas palabras quien es Jesús. El centurión romano puede
decir: “verdaderamente , este era un hombre justo” y los que observaban a Jesús
comenzaron a “darse golpes de pecho”,
después de escuchar esta última palabra.
También nosotros moriremos, tú morirás. ¿Cómo
será tu muerte? ¿Dónde encontrarás la respuesta y descanso a tu muerte . ¡En La
muerte de Cristo!. También, cada uno de nosotros, gracias a la muerte
expiatoria de Cristo, tiene en Dios un Padre bondadoso y misericordioso. También tú puedes tener una bella muerte como
la de Cristo. Esteban siguió el ejemplo de su Salvador diciendo: Señor, en tus
manos encomiendo mi espíritu. Juan Huss, reformador en Bohemia unos cien años
antes de Lutero, antes de morir quemado en hoguera dijo cantando “Señor Hijo de
David, ten misericordia de mí”. Lutero aprendió de Jesús el arte de una bella
muerte cuando oró así: “Oh Padre celestial, aunque yo deje este cuerpo, deje
esta vida, yo se que estaré con Jesús para siempre. Recibe en tu seno mi pobre
alma”.
Ten presentes las palabras que el Señor tu
Dios te da, confía tu vida a sus cuidados, así cuando llegue la hora del
encuentro definitivo, podrás decir con toda seguridad como dijo el salmista:
“Aunque ande en valles de sombra y de
muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me
infundirán aliento” (Sal 23).
Conserva pues, el regalo que Dios te da, y en
la hora de la muerte di con Jesús: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
Llegando a la
fría muerte Conmigo ven a
estar. Con un vencedor
tan fuerte, En paz voy a
descansar. Por mí sufriste tanto, Y no me vas a
dejar. Amén.
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"Como ocho días después
de estas palabras, Jesús tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y salió al
monte a orar. Mientras oraba, la apariencia de su rostro cambió y su
vestido se volvió blanco y resplandeciente” (San Lucas 9:28,29) Este pasaje está enmarcado entre el primer y segundo anuncio de la
muerte de Jesús. Cerrando el ciclo de los domingos de Epifanía, éste
pasaje, al igual que el siguiente en donde narra que sana al muchacho
endemoniado (cf v.37-43) muestran nuevamente la gloria de Dios en
Jesucristo. Esto es significativo porque tiene un propósito bien
específico, que es mostrar claramente a sus discípulos quién es él. Por
un lado revela su gloria, para que tengan la seguridad de que él es “EL
Cristo de Dios” (9:20b), tal como lo atestigua Pedro y por otro lado,
para que sepan que éste “Cristo de Dios” o “Hijo del hombre”, “padezca
muchas cosas y sea desechado por los ancianos, por los principales
sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto y resucite al tercer
día” (9:22). Más sus discípulos maravillados con los eventos que habían
visto de Jesús, (transfiguración y sanidad del endemoniado), tenían los
ojos como vendados. Jesús les dijo a sus discípulos: “haced que os
penetren en los oídos estas palabras, porque acontecerá que el Hijo del
hombre será entregado en manos de los hombres. Pero ellos no entendían
estas palabras pues le estaban veladas para que no las entendieran y
temían preguntarle sobre esas palabras” (9:44-45) Sus discípulos no entendían que Jesús después de mostrar su
gloría, iba a ir a la cruz.. No concebían, que Dios se encarne como
hombre y muestre su gloria, (hasta aquí, los discípulos están
comenzando a creer tomando como referencia la confesión de Pedro, y que
Jesús les encargaba de manera estricta no divulgarlo). (9:21ª). Más,
además de ver a Jesús como el Mesías, el Cristo de Dios, este Mesías
tenga también que sufrir, muera y resucite para salvar a la humanidad.
Eso ya era mucho, era algo inconcebible. Era un Escándalo. Ellos
estaban comenzando a ver a Jesús como el Mesías liberador anunciado por
los profetas, más no como el “Siervo sufriente de Yahveh”, hecho que
solo comprendieron y tuvieron seguridad plena después de caminar un
poco más en su discipulado con Jesús, y vivir la experiencia de su
muerte, y resurrección, no antes. A nosotros, después de dos mil años, con nuestro pensamiento
occidental, en cierta manera insensible a lo espiritual por el
bombardeo materialista y globalizado que recibimos a diario, el
misterio de Dios es algo que causa más escándalo e incredulidad entre
nosotros que en los discípulos. Por nuestra condición humana sólo
podemos entender el misterio de su encarnación y gloria, a partir de su
Palabra y Espíritu, que nos ilumina y crea fe en nosotros en la
exposición de la Escritura y medios de gracia. Muchos factores están en juego e influyen en la incredulidad del
hombre moderno, quiero en esta reflexión, compartir un tópico lleno de
deformaciones de lo que es la esencia del cristianismo, que relaciono
con el pasaje, como es la Divinidad y la plena Humanidad de Cristo.
Dios deseaba mostrar su gloria en Cristo en el monte de la
Transfiguración, como el DIOS HOMBRE para fortalecer la fe de sus
discípulos en el sufrimiento hasta la cruz, también hoy nos habla por
su palabra para fortalecernos en el seguimiento de su Hijo.
I 1.1- En primer lugar está la deformación de lo que es la
encarnación del Hijo de Dios es el Jesuanismo (1) de la llamada
teología liberal que hace caso omiso de lo divino en Cristo. No ve en
El al Hombre- Dios considera sólo a Jesús hombre. Al Jesús divino es
visto como mito de la religiosidad popular, y pretende despojar, con
gesto audaz, de los hombros del Maestro, sencillo y humilde de Nazaret,
“el pesado manto de brocado”, tejido por la veneración de sus
discípulos, es decir, el resplandor de su divinidad. Para el
Jesuanismo, la auténtica piedad cristiana, consiste en ver en la pura y
simple humanidad de Jesús, el amor divino creador puesto en obra. En
cuanto considera a Jesús verdadero hombre y sólo hombre, se muestra su
personalidad sublime como una manifestación de Dios. El redime y salva,
no por el valor infinito de un sacrificio divino expiatorio y al mismo
tiempo humano, sino “simplemente por su mero servicio a Dios y a los
hombres”. Es quien dio a la humanidad corazón y conciencia nuevos. Sólo
en ese sentido puede llamarse Redentor. Uno de los aportes que hizo
esta teología con su rigor científico, es que hoy nadie puede negar que
Jesucristo hombre fue un personaje histórico, más su limitación es que
en su rigor científico, sólo ve a Jesús como un hombre, y solo como
hombre. Es de notar también, que su teología es netamente horizontal,
sociológica y antropocéntrica, solo con referencia al espacio temporal.
Lo trascendente está ausente. Si hay una referencia a lo trascendente,
es por las transformaciones sociales que hace el hombre siguiendo el
modelo e ideal de Cristo hombre. Por eso, el Jesuanismo es un
cristianismo sin alma, humanista. Es una fe en lo que falta el alma, la
esencia misma. 1.2.- La otra deformación de encarnación, la podemos ver en la
exaltación de su divinidad en detrimento de su humanidad. Aún cuando se
predique el antiguo evangelio de Cristo, de Dios hecho hombre. Es
acontece, cuando se acentúa falsamente el significado redentor del
elemento divino en Cristo. Se insiste tanto en la naturaleza divina,
que, prácticamente se deja a un lado el oficio propio de la humanidad
en la Redención. Esto ocurre con las iglesias orientales. Jesucristo el
Redentor ya no aparece bajo la “forma de Siervo”, sino bajo la “forma
de Dios”. Esta humanidad no era a sus ojos, más que la apariencia
terrestre que hacía visible al Dios Salvador. Quien verdaderamente nos
redime, quien muere por nosotros en la cruz y quien nos alimenta en la
Eucaristía con su verdadero Cuerpo y verdadera Sangre, no es el
verdadero Cristo, el Hombre- Dios, sino el Verbo eterno bajo los velos
de la humanidad. En esta teología que ve a Jesucristo tan lejano, va
apareciendo un vacío que llenarán los santos, los cuales en las
liturgias orientales van sustituyendo más y más al mediador Hombre
Dios. En estas iglesias orientales, cuanto más absorbe, por así
decirlo, la divinidad de Jesucristo a su humanidad, tanto más
monofisita es la idea que se forman de Jesús, y tanto más se acentúa la
mediación y la intercesión de los santos. Las oraciones litúrgicas, ya
no terminan con la formula de la Antigua Iglesia: “Por medio de
Jesucristo”, sino con la invocación de los santos. Por otro lado el
misterio eucarístico, lejos de verlo como fiesta y celebración, es
visto como un misterio de miedo y terror.
1.3- Estas posturas anteriores son distorsionadas en cuanto a Cristo
como Dios Hombre, Hombre – Dios. Son un reduccionismo, y es como
“tratar de ver la panorámica de un amanecer por el ojo de seguridad de
una puerta”. Pedro quería quedarse con la visión de la gloria y “hacer
tres chozas”, e instalarse allí contemplando la “gloria de Dios”. Pero
Jesús le señala que deben bajar a Jerusalén e “ir a la cruz.”. Jesús
muestra así, en que consiste la “gloria de Dios”. La gloria de Dios se
manifiesta en que Jesús “siendo en forma de Dios, no estimó el ser
igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo,
tomó la forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Más aún,
hallándose en la condición de hombre, se humilló así mismo, haciéndose
obediente hasta la muerte y muerte de cruz” (Filipenses 2:6-8).
La gloria de Dios es esta: que siendo Dios se hace Hombre, y como
Hombre Dios es crucificado para nuestra redención y ser declarados
justos delante del Padre. En otras palabras, Cristo es el “Dios
Crucificado” (Usando la expresión de Jürgen Moltmann) (2). 1.4.- La visión cristiana que se tenga, determina el cómo en la
vida práctica. Esa visión viene dada por el estudio de la Escritura y
la oración, así como Jesús buscó en oración en el monte “todo el
consejo de Dios”. Jesús desea mostrar a sus discípulos sin dejar
ninguna duda quién es. Quiere mostrar que es el “Mesías de Dios”, el
“Cristo”, que viene, no para ejercer su reinado y dominio terrestre, o
liberar a Israel de la bota del Imperio Romano, sino para ir a
Jerusalén a cumplir lo que Dios Padre le encomendó, ser el instrumento
de reconciliación, redención y expiación de Dios con los hombres (3).
Cristo se transfigura porque es nuestro Salvador, no porque sea Dios u
hombre, sino porque es Dios y hombre, el hombre nuevo, el nuevo Adán,
“el primogénito entre sus hermanos”
II La gloria de Dios, su encarnación como el Dios Hombre, su plena
humanidad divinidad, sólo encuentra su clara comprensión en su muerte
en la cruz y la resurrección. Este hecho apunta a tres elementos
prácticos a saber: su carácter escatológico, La vida sacramental y su
aspecto social
2.1- Carácter escatológico : El hecho del Cristo Transfigurado
apuntando a la muerte en la cruz y su resurrección, nos señala el
itinerario del propósito salvífico de Dios para con la humanidad: “con
su muerte, destruyo la muerte” y con su resurrección nos dio vida
juntamente con él. Con su muerte y resurrección nos levanta el pesado
velo que oscurecía nuestras vidas, ya que nos ha liberado de nuestro
pecado, de nuestro egoísmo, de la muerte y de la influencia del “padre
de la mentira” o “engañador”, que nos hace ver la vida como si Dios no
existiera. Finalmente la transfiguración apunta a la plenitud (pleroma)
(Efesios 1:23), a un anticipo de gloria que ha de venir en Cristo que
ha de sentarse a la derecha del Padre y poner a todos sus enemigos al
estrado de sus pies” (cf. Sal 110:1) y nos llena de gozo celestial de
estar en comunión con todos sus hijos de toda raza, lengua, y nación,
de los tiempos en su banquete celestial. La transfiguración nos
fortalece en nuestro caminar hacia nuestro destino eterno, llenando con
el gozo de lo eterno nuestro presente, fortaleciéndonos en medio de la
tribulación, persecución e injusticias sociales del tiempo presente, y
mostrándonos desde ya el celeste porvenir que Cristo tiene preparado
para nosotros.
2.2 -La vida sacramental. El cristianismo no es una manifestación del
Espíritu, sino la aparición o manifestación de Dios en forma visible,
humana. Es Emanuel “Dios con nosotros”. Puede afirmarse que la acción
del Hijo de Dios se efectúa precisamente por su humanidad. Jesús es
sacramento de la humanidad, y viene a nosotros en su humanidad y
corporeidad en los sacramentos que El mismo instituyó al dárnoslo en la
Escritura. El viene a nosotros hoy en primer lugar en el santo
acontecimiento por el cual el creyente se incorpora definitivamente a
Cristo: el Bautismo, que es el “lavamiento de la regeneración”, en el
cual somos sepultados con Cristo y resucitados a una nueva vida. No
menos sensible ha de ser el misterio de nuestra unión real y permanente
con la cabeza en el sacramento de su Cuerpo y Sangre: La Santa Cena o
Eucaristía. Sacramentos que se administran en la Iglesia Cristiana que
es el lugar: “donde la Palabra es predicada genuina mente y los
Sacramentos (Bautismo y Santa Cena) son administrados de acuerdo al
Evangelio” (4). Además se enseña que los sacramentos fueron
instituidos: “no sólo como distintivos para conocer exteriormente a los
cristianos, sino son señales y testimonios de la voluntad divina hacia
nosotros para despertar la fe y fortalecer nuestra fe” (5) “Respecto a
la cena del Señor se enseña que el verdadero cuerpo y la verdadera
sangre de Cristo están realmente presentes en la cena bajo las especies
de pan y vino y que se distribuyen y se reciben allí” (6) Estas señales
que son enseñadas y administradas con la Escritura , nos fortalecen la
fe en Cristo , el Dios Hombre, y nos muestra su humanidad y divinidad
estando presente en lo que él mismo a instituido como medio de gracia
para dársenos a conocer y estar realmente presente entre nosotros. Dios
en su Palabra y Sacramento, muestra su gloria y Evangelio, declara lo
que Dios ha hecho a favor de nosotros en la persona de Cristo, y
fortalece a su pueblo en su caminar y en su tarea profética.
2.2.1- Es de notar que en nuestro contexto evangélico de América Latina
este elemento sacramental sea casi desconocido, ignorado y ausente en
muchas de las comunidades eclesiásticas actuales. Los sacramentos son
vistos como un símbolo u ordenanzas y despojándolo de la condición de
medios de gracia. Esto es debido a las influencias que estas
tradiciones han tenido a lo largo de su historia: la filosofía, el
humanismo, el pietismo, el racionalismo y el evangelicalismo de corte
avivamentista en sus prácticas eclesiásticas. Una buena parte de las
comunidades, rechaza a priori, sin reflexión bíblica teológica, e
histórica, lo sacramental y litúrgico, porque puede confundirse u oler
a “católico romano”, como si todo lo católico fuese malo (7). Otro
grupo menor, por el viejo argumento filosófico, no teológico en
detrimento de indivisibilidad de la humanidad Divinidad de Cristo, de
que “lo infinito no puede estar presente en lo finito”. Sea como fuere
el caso, lo cierto es que, es un privilegio y un gran consuelo recibir,
compartir en la comunidad, junto con la exposición de la Escritura, la
palabra visible en el sacramento y suscribir lo que confiesa la
Confesión de Augsburgo, documento ecuménico, que revela el fundamento
bíblico de la Reforma, y en esencia conserva fiel la enseñanza
apostólica. 3 - El tercer aspecto derivado de la transfiguración es el aspecto
social. La experiencia de la transfiguración de Jesús, tuvo
implicaciones para los discípulos. Esta experiencia de Jesús compartida
con Pedro, Santiago y Juan, lejos de ser una actividad alienante y
escapista, era un evento que les ayudaría a comprender cual era la
misión del “Siervo de Yahveh”. Ahí en medio de la gran nube viene el
encargo “Este es mi Hijo amado a el oíd” (9:35). En otras palabras, la
confirmación de Dios que en Jesús se cumple lo que fue anunciado por
boca de sus profetas. Que escucharían de Jesús: “Que el va a ser
entregado en manos de los hombres”, morirá y al tercer día resucitará.
Ellos no lo entendieron, sino cuando la tumba estuvo vacía. Ellos
tuvieron la tarea de ser testigos y anunciar este hecho, primeramente a
los otros discípulos, dar testimonio y luego anunciar a otros. 3.1- La experiencia de la transfiguración tiene para los
cristianos también un desafío. Así como Dios habló con Moisés y le dio
la Ley en el Antiguo Testamento para guiar a su pueblo, Jesús se
transfiguró para darnos su Evangelio en medio de una nube, y nos envía
a llevar la visión de Cristo glorioso a un mundo en necesidad. Cual es
el mensaje a llevar: Que no estamos solos, que el Dios Hombre que
“padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue muerto, sepultado,
resucitó al tercer día y está sentado a la diestra de Dios Padre” (8)
está con nosotros. Que en medio de destrucción, sufrimiento, egoísmo y
muerte, este Dios Hombre, no se queda en su trono de gloria, sino que
desciende a nuestra comunidad, “nos acompaña y se compadece de nuestra
necesidad”. Este Jesús, Dios y Hombre verdadero, como es plenamente
humano, sufre el dolor humano con nosotros, como es Dios intercede ante
el Padre y nos da consuelo y paz.
A modo de Conclusión: Al no estar limitados por la visión humanista de
ver a Cristo sólo como hombre, ni la visión “contemplativa pasiva” de
ver a Jesús como un reflejo de lo divino, somos libres de este mundo
malo, y somos capacitado por el Rey – Siervo para “en todo amar y
servir”. Los valores son otros. Son los valores del Reino de Dios. Por
otro lado tener la visión de Cristo transfigurado como Dios Hombre, nos
permite ver y actuar llevando, encarnando y comunicando el Evangelio
desde una perspectiva integral. Por la seguridad que nos ofrece
Jesucristo en su palabra, el Dios Hombre, somos convocados y movidos a
ser “luz y sal” de la tierra.
Jesús divino, Gran rey del mundo,
¡Excelso Dios hecho un ser mortal!
Yo quiero amarte, Veraz servirte,
Da a mi alma luz, amor cabal (9)
Amén.
REFERENCIAS
1. Adam Karl. Jesucristo. Editorial Herder . 8ª Edición. Barcelona. 1985. p 17
2. Moltmann Jürgen. El Dios Crucificado. Sígueme. Salamanca. 1975.
3. La enseñanza permanente para la comunidad no es la de refugiarse
anhelante en el mundo celestial, ni desear visiones que anticipen la
felicidad en el mundo futuro. El evangelista de un modo harto evidente,
pone en guardia frente a esta tentación al presentar la pretensión de
Pedro como absurda y necia. Lo que la comunidad debe tener a sus ojos
es más bien la necesidad de seguir a Jesús por el camino de los
sufrimientos y de la muerte. La mirada al transfigurado es sólo una
incitación a creer en el crucificado y seguirle es solo un estímulo a
mantenerse fuerte en las penalidades y persecuciones: No es tiempo
todavía de levantar pabellones en el cielo, sino de afrontar la lucha
sobre la tierra. Pero todo se puede superar con la obediencia al Hijo
amado de Dios que nos ha precedido en el camino de los padecimientos y
la muerte a la gloría de Dios.
Schnackenburg Rudolf. Comentario del evangelio según San Marcos. Herder Barcelona. 3ª Edición 1973.
Las cursivas son mías mostrando el énfasis del autor en la obediencia.
4. Confesión de Augsburgo. VII. 1530.
5. Confesión de Augsburgo XIII. 1530
6. Confesión de Augsburgo XIII. 1530
7. Lutero hizo reforma de los sacramentos reteniendo el fundamento
bíblico. Para una mayor comprensión del tema, ver su Confesión sobre la
Santa Cena. Obras de Martín Lutero. Tomo V .p.369. Publicaciones El
Escudo. B. Aires . 1971
8. Credo Apostólico.
9. Jesús Divino. Culto Cristiano. Nº 38. publicaciones. El Escudo. New York 1985.
P. Gerardo A Hands. Revisión Febrero 2007
http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=3686
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“Su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Al ver la
estrella se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al
niño con su madre María y postrándose lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le
ofrecieron presentes: Oro, incienso y mirra” (San
Mateo 2:2b, 10,11)
¿Cuantas personas cuando quieren ver un
ser querido, no dejan sus comodidades y emprenden un largo viaje para salir a
su encuentro?. En la narración bíblica de hoy vemos a estos hombres que
provenían de tierras lejanas. La Escritura
nos da pocos datos acerca de estos notables personajes. Los llama
“magos” que venían del oriente.
Mucho se ha especulado acerca de estas
personas venidas de lejanas tierras, para justificar aspectos y prácticas de la
magia que son condenadas incluso por la Escritura misma cuando dice: “no sea
hallado en ti quien... practique adivinación, ni agorero, ni quien eche
las suertes, ni hechicero, ni
encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos, porque es
abominación al Señor cualquiera que hace estas cosas” (Deuteronomio 18: 10, 12). Este sentido malo del que nos habla la
Escritura lo vemos en el Nuevo Testamento también el Simón el mago (Hechos 8, 9 ss) y Barjesús (Elimas) (Hechos
13, 6). Esta parte nos muestra a aquellos que viven de espaldas a Dios y
quieren vivir según sus propósitos egoístas. Según los diccionarios, la palabra
griega “magos” significaba entre los medos y los persas a la casta de sacerdotes y maestros con
experiencia y sabiduría, Preferimos la connotación positiva o buen sentido de ser llamado mago que da la
Biblia como el estudioso, lo que sería
en el día de hoy un astrónomo o estudioso de las estrellas, el sabio y prudente, el temeroso de Dios, como el caso de Daniel que es llamado el jefe
de los magos (Daniel 5:11). La actitud y
los hechos de los magos venidos de
oriente, como veremos están más bien
dentro de esta línea.
Estos hombres dejaron sus tierras y
comodidades siguiendo la estrella. Aunque se equivocaron al llegar, pues fueron
a buscarlo al centro de poder de la época (el Rey Herodes), sus visiones, no le
revelaron que era una persona “del pueblo”, que aunque era REY, su Reino nos se
conformaba según los proyectos políticos de este mundo. Nos dice la Escritura que cuando
vieron al niño con su madre, lo adoraron. Ver al Mesías es algo que no se puede
expresar con palabras, por eso lo
adoran. Ellos tienen un gozo muy grande y podían exclamar como el anciano
Símeón: “Mis ojos vieron tu salvación” (Lc 2:30),
se cumplió en ellos esa palabra de Isaías: “Tus ojos verán al Rey en su
hermosura” (33:17). Tuvieron la
experiencia de Abraham, de la cual habló Jesús cuando se dirigió a los judíos
diciendo: “Abraham vuestro padre se gozó
de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó”. (San Juan 8:56). Tienen al
Salvador delante de sus ojos por eso postrados lo adoran. Aunque es un niño de pecho, de apariencia
igual a tantos, dependiente de los cuidados de su madre, tiene la hermosura del
Rey y Salvador tal como lo expresa el apóstol Juan: “Vimos su gloria, gloria
como el unigénito del Padre” (San Juan 1:14).
Los magos dieron dos demostraciones de su
vigorosa fe en el Señor. En primer lugar, se postraron delante de un niñito que
a los ojos del mundo y delante del foro de la razón humana era algo
insignificante, y en nada justificaba las esperanzas y las expectativas que los
trajeron de tan lejanas tierras a un lugar tan modesto y ¡adoraron a Jesús!.
Pero en eso consiste la fe: apegarse a la promesa divina, confiar en las
promesas de un Dios misericordioso contra todo y cualquier argumento de su
propia razón. En segundo lugar casi de inmediato, después de momentos de
profunda adoración, viene la respuesta de un corazón agradecido, los magos
abren sus cajas protegidas de manera conveniente durante el viaje, para
ofrendar al niño lo mejor que había en sus tierras: Oro, incienso y mirra.
“Oro para el Rey, incienso a Dios
y mirra al que debía morir”, como lo cita Teofilacto (eminente exegeta del
siglo XI), prefigurando así el triple
oficio de Cristo de Rey, sacerdote – mediador
y profeta. El Rey Siervo- sufriente,
que muere por nosotros para
declararnos justos delante de Dios.
En esto se resume la
Salvación de Dios en
Cristo Jesús.
En
este tiempo de Epifanía continuamos meditando lo que Dios hizo por nosotros en
Cristo y podemos meditar en la vida de estos hombres de oriente que se
desprendieron de todo, adoraron y ofrendaron lo mejor de sí, sus vidas a Dios .
Bondadoso Dios, al meditar en la Escritura, nuestro
corazón se conmueve ante la grandeza de tu amor
por nosotros al venir tu Hijo a nacer
en el pesebre. Que nuestra vida al igual que los magos de oriente sea de
adoración y consagración a ti y a tu servicio. Que nuestra ofrenda de adoración
sea de gratitud, lo mejor, como la viuda
que dio todo lo que tenía y que sea
acompañada por el ejemplo de seguimiento y búsqueda de los magos, por el oro de
la fe, por el incienso de la oración y por la mirra del arrepentimiento. Amén.
Visita mi web : http://gerardohands.spaces.live.com/
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"Un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo". (San Mateo 2:13)
He aquí el marcado contraste que causó en la vida de las personas la venida de Jesús. Para unos fue una "Buena Nueva de gran gozo", para otros fue una noticia tan desagradable que les estremeció. Dice la Escritura: "Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él" (2:3) En la versión Popular dice que Herodes "se inquietó mucho".
Herodes que sabía algo acerca del Mesías que esperaban, convocó a los principales sacerdotes y escribas del pueblo para confirmar si esto era así (2:4). Desde entonces hizo planes para acabar con Jesús. Herodes, el rey tirano y sanguinario, es escogido por satanás para ejecutar su plan siniestro. Frente a la amenaza de la pérdida de su trono, el vanidoso y orgulloso rey les dice a los reyes de oriente que han venido adorarlo: "Avísenme, para que yo también pueda ir a adorarlo", es puro pretexto para poder echarle mano y sacarlo de su camino. Y Herodes cruel y vengativo, manda a acabar con todos los niños de Belén menores de dos años, creyendo así que acabaría con Jesús, aunque Jesús ya no estaba entre aquellos niños. Este hecho, ya dibuja el destino que tenía Jesús de ir al Calvario. Como leemos en el pasaje de hoy, Dios antes de que Herodes tomara esa determinación, había tomado las medidas necesarias al enviar a un ángel a José, para que Jesús pudiese escapar de las manos asesinas del gobernador romano. Jesús es exilado a una tierra extranjera, era un perseguido, un excluido ya desde niño. Es un hecho de Jesús que poco se habla en Navidad, salvo con ciertos matices que no revelan las implicaciones profundas de este hecho. Jesús para muchos no es una Buena Noticia. Es una "mala noticia" y por eso hay que excluirlo, ponerlo bien lejos. Lejos de los oídos que puedan escuchar la predicación del Evangelio, lejos de su Iglesia porque es un mensaje escandaloso que confronta los valores y el estilo de vida egoísta. Hay que ponerlo bien lejos y sacarlo del camino porque se viene a meter "en la vida privada de las personas" y El quiere decir lo que la gente no quiere escuchar. Mejor es escuchar los comentarios paganos y las ideas religiosas populares. Lo que la gente quiere escuchar es un mensaje "positivo" Algo que les llene su ego y que no tenga que comprometer sus "valores egoístas". Ellos quieren escuchar que "la divinidad está en ellos", que no necesitan de la salvación de Jesús. Ellos quieren más bien escuchar el "espíritu de la Navidad" con un mensaje cargado de "energías positivas", de felicidad, de prosperidad. Por eso, a Jesús hay que sacarlo del camino ya que su vida es escándalo. El mensaje de Jesús es visto como un mensaje "subversivo". A Jesús, en nuestra sociedad pagana con el disfraz de cristiano, se lo recuerda como un niño que nace en un pesebre perfumado, no el establo maloliente, que no tiene nada que ver con sus vidas. Desde ya es el rechazado y perseguido de los hombres, el siervo sufriente descrito por el profeta Isaías. Este inicio, este nacimiento en circunstancias de extrema pobreza, esta persecución y exilio temprano, marca el destino de Aquel que es Justo, a sufrir por los injustos, ir a la cruz a fin de que seamos declarados justos en la Justicia de El. "Sólo podemos entender el hecho del pesebre en su dimensión cuando lo vemos a la luz de la cruz". El pesebre apunta a la cruz, y la cruz a la vida eterna.
Jesús vino a salvar. Dice la Escritura: "A los suyos vino, y los suyos no le recibieron, más a los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios" (San Juan 1:11,12)
En Esta Navidad meditemos en el nacimiento de Jesús revelado en la Escritura. Su nacimiento, vida, enseñanzas, muerte y resurrección por nosotros, para reconciliarnos con Dios. Esa es la Buena Noticia. En nuestra meditación y oración de hoy recordemos, a los extranjeros, a la viuda, al huérfano, al débil y al necesitado. Jesús los comprende y les acompaña a ellos porque El también lo vivió y compartió en su vida entre nosotros.
Señor Jesús, gracias por haber venido a habitar entre nosotros y enseñarnos el camino al Padre. Amén
Para meditar. Una parábola de Jesús:
Nací desnudo, dice Jesús,
Para que sepas despojarte de ti...
Nací pobre, para que puedas socorrer al que es pobre...
Nací frágil, para que nunca tengas miedo de mí...
Nací por amor, dice Jesús, para que no dudes nunca de mi amor.
Nací persona, para que no tengas vergüenza de ser tú mismo (a) ...
Nací perseguido para que sepas aceptar las dificultades.
Nací en la sencillez, para que dejes de ser una persona complicada.
Nací en tu vida, dice Jesús, para llevarte a ti y a todos los que
Creen e mí, a la casa de mi Padre.
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Prólogo Tiempo de cuaresma, es tiempo de preparación y meditación. Recordamos todo lo que Jesucristo hizo por nosotros, para darnos una salvación tan grande. Según las Escrituras, Jesús en su ministerio público, tuvo muchas pruebas y tentaciones. Muchas de estas pruebas, tuvieron su acontecer en los momentos en que se acercaba su Pasión y muerte. "El padre de la mentira" trataba por todos los medios de opacar, oponerse y destruir la obra que Dios Padre le había encargado, que era anunciar y traer el Reino de Dios. Los principales entre los judíos: Los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley son los que intervienen en todos estos acontecimientos (San Marcos 8:31 10: 34) Estas meditaciones han sido escritas para consideres algunas de las pruebas a las que a diario estamos expuestos sabiendo como dice el apóstol San Pablo: "no estamos luchando contra gente de carne y hueso, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre este mundo oscuro" (Efesios 6: 12).
Lamentablemente muchas veces este aspecto no está presente en muchas reflexiones de cuaresma, o no se le da mucha importancia. Otras veces cuando se menciona al maligno se cae en el terreno de otras manifestaciones, reales también, pero no tan comunes en nuestro medio, pues lo que él busca, no es asustar, sino el ser lo más popular y apetecible posible. Hoy también este enemigo real se opone al proyecto de Jesús, con estrategias muy parecidas, a lo que Jesús hace entre los seres humanos para que no confíen sus vidas a su cuidado y señorío. Es la pugna de dos reinos, el de la verdad, y el de la mentira, que tiene su culminación cuando ven que el proyecto de Jesús es muy bueno, y por eso lo matan en una cruz romana. Las dos últimas reflexiones son una proclamación de lo que Jesús hizo por nosotros con su muerte y resurrección. Finalmente termino las reflexiones con un llamado al seguimiento de Jesús y una confesión de fe. Espero que su lectura te fortalezca en la verdadera fe, y si aún no conoces a Jesús, conozcas su salvación, tengas vida en su nombre, y le sigas como su discípulo.
Pastor. Gerardo Hands.
1 El padre de la mentira dice: "Ama a las tinieblas y ayuda a vencer la luz"
"Todos los días he estado con ustedes en el templo, y ni siquiera me tocaron. Pero esta es la hora de ustedes, cuando domina la oscuridad" (San Lucas 22:53)
Un pobre mendigo tocó la puerta a la casa de un señor pidiéndole pan. Con vergüenza de tener un mendigo al frente de su casa, el dueño le hizo pasar y lo llevó a la parte trasera de su casa a un sitio bien aislado de la misma. Por ser muy religioso, él quería que el mendigo orase antes de comer. Por eso le dijo al mendigo: "Repita conmigo: Padre nuestro". El mendigo dijo "Padre suyo". "¿ Por qué usted dice Padre suyo en vez de Padre nuestro?" preguntó el señor. El mendigo le respondió diciendo: Bien, si yo dijese "Padre nuestro", esto nos haría hermanos, hijos del mismo Padre. "Y yo estoy seguro de que a Dios no le gustaría ver a un hijo suyo, llevando a su hermano a un lugar escondido para darle un pedazo de pan". A escondidas, en la oscuridad, de manera camuflada y traicionera es que actúa el gran engañador de este mundo, llamado "el padre de la mentira", Satanás. Su intención es sembrar el error, la discordia, el engaño, a fin de apartar a las personas de Dios, haciendo predominar las tinieblas del pecado.
Según las leyes judías, nadie podía ser juzgado y condenado durante la noche. Más, esto es lo que hicieron con Jesús, movidos por "el padre de la mentira". Ellos tuvieron muchas oportunidades para apresar y juzgar a Jesús en plena luz del día. Muchas veces Jesús estuvo públicamente con ellos en el templo. Ellos creían que en la oscuridad y las tinieblas podrían vencer aquel que es la Luz del mundo. ¡Tremenda sorpresa! Jesús soportó todos los ataques malignos, enfrentó acusaciones, sufrimientos y la propia muerte de manera injusta. El lo hizo por amor a todos los seres humanos, para resolver su mayor dificultad: su enemistad con Dios. Venciendo al "padre de la mentira", Jesús preparó plena, poderosa y completa salvación para toda la humanidad, abriendo así nuevamente la reconciliación de toda la humanidad con Dios y el acceso a Dios Padre.
Oremos: Señor Jesús, te doy gracias por tu amor por mi. Dame fuerza y discernimiento para rechazar las tinieblas y anunciar con valentía tu luz a todos los que están cercanos a mi. Amén.
2 El padre de la mentira dice: "Es preferible ser práctico a ser ético"
"Los fariseos le dijeron: Tú estás dando testimonio a favor tuyo: ese testimonio no tiene valor. Jesús le contestó: Mi testimonio si tiene valor, aunque lo dé yo mismo a mi favor. Pues yo sé de donde vine y a donde voy en cambio ustedes no lo saben" (San Juan 8:13,14)
Cuenta una fábula, que una ciudad fue invadida por una bandada de pequeños pájaros. La situación se hizo tan grave, que la comunidad tomó la resolución de contratar a un cazador para matar a todos los pajaritos que él pudiese atrapar con sus redes. Al lanzar su red, uno de los dedos se le enredó de tal manera que por causa del dolor estaba bañado en lágrimas de dolor. Un pequeño pájaro confundido dijo: "Vean, el cazador está llorando por nosotros". A lo que un viejo pájaro le respondió: "¡No te fijes en sus lágrimas, sino en sus manos ensangrentadas!"
La historia de la Pasión de Cristo nos presenta un cuadro semejante. Las autoridades y personas religiosas querían matar a Jesús. El no había cometido ningún crimen, menos aún, para llevarlo a la muerte. Pero ellos lo odiaban y querían exterminarlo. Lo llevaron a los líderes religiosos, que hábilmente manipularon la Palabra de Dios con argumentos para ejecutar a Jesús. Para ellos no le interesaban los medios, más si los fines. Era preciso ser práctico y dejar de lado la ética. Para ellos: "El fin justificaba los medios".
Es común ver la repetición de este tipo de práctica. Líderes políticos alegan buscar libertad religiosa para la población, más lo que pretenden es apartar a las personas de la verdadera religión. Algunos líderes religiosos están más preocupados en promoverse a si mismos y a su denominación religiosa que anunciar a Jesús.
Delante de esta confusa situación, conviene que observemos las manos violentas de esos líderes, y nos aferremos a Jesús, que nunca tuvo duda de sus propósitos en este mundo. El vino a traer el Reino de Dios, fue entregado, padeció y murió por toda la humanidad , y darles verdadera vida y la eterna salvación.
Oremos: Señor Jesús, te doy gracias por tu salvación, líbrame de aquellas personas que con sus manos llenas de sangre quieren destruir tu nombre. Haz de mi un instrumento, para que con mis palabras y acciones, proclame las buenas Noticias a mi prójimo.
3 El padre de la mentira dice: "Procura saber todo pero no lo practiques".
"Pedro lo siguió de lejos hasta el patio de la casa del sumo sacerdote. Entró, y se quedó sentado con los guardianes del templo, para ver en que terminaría todo aquello". (San Mateo 26:58)
Un hecho repugnante, que fue noticia es el de una señora con tres hijos y que estaba en proceso de divorcio. Un día cuando llegaba a su casa, encontró la puerta derrumbada, sus hijos asesinados y todos sus bienes robados. Se llamó a la policía, que examinaron el escenario y constató que todo sucedió a horas del mediodía. Fue a la casa de sus vecinos y descubrió que muchos habían visto al ex marido acompañado de dos hombres, que habían derrumbado la puerta y llevar muchos objetos, pero ellos no hicieron nada. Sabían que había sucedido algo irregular, pero nadie llamó a la policía ni avisó a esta señora que estaba trabajando. Ellos sólo fueron simples espectadores. El día Jueves de la Pasión de Cristo, el apóstol Pedro se dejó llevar por "el padre de la mentira" y , en el momento en que él podría o debería tomar una posición como discípulo y amigo de Jesús, se mantuvo mudo, como un mero espectador. Sentado, él presenció todo sin participar en nada. El quería ser un seguidor secreto, pero se olvidó que en la Iglesia de Cristo no hay lugar para discípulos secretos. La nueva vida que Jesús propone debe ser vivida a la clara luz, de manera manifiesta. O se es discípulo de Jesucristo y se asume con todo lo que esto implica o entonces es mejor desistir por completo.
Existen muchas personas que se satisfacen en saber las enseñanzas de la Biblia, de saber enseñanzas religiosas, más en el momento de mostrar en la práctica cómo se aplica esto a la vida cristiana, se vuelven meros espectadores, si ningún compromiso. Satanás "el padre de la mentira" se alegra en ver tal comportamiento. Mientras los cristianos se callan, el afirma sus tentáculos afirmando su reino de tinieblas y de engaño, apartando a las criaturas de su Creador.
Oremos: Gracias Señor Jesús, porque tú no te quedaste indiferente ante mi situación, por no quedarte simplemente como espectador desde el cielo, gracias amarme tanto y por haber venido al mundo para enfrentar la traición y la muerte en la cruz en mi lugar. Dame fuerzas para ser un discípulo tuyo, y seguirte como Maestro y Señor. Amén.
4 El padre de la mentira dice: "Argumente cuanta cosa incorrecta en contra de Cristo".
"Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema buscaban alguna prueba para condenar a muerte a Jesús pero no la encontraban". (San Marcos 14:55)
Aquello que se busca diligentemente, generalmente se encuentra. Quien busca cosas buenas, las encuentra, más aquel que busca cosas malas , las encuentra con mayor facilidad. Las intenciones del corazón se convierten como un prisma de colores que filtran sus intereses. Son los lentes del pecado, y del prejuicio. Por ejemplo, cuando alguien quiere ver las cosas de color rojo, basta que él use lentes rojos. Así también, cuando alguien está lleno de odio contra otra persona o contra su prójimo, todo lo que consigue ver en él son actitudes provocantes, irritantes y llenas de maldad.
Todo el liderazgo religioso de los judíos, miraba con odio a Jesús. Ellos no conseguían ver en él, nada que no los desafiase o provocase a ira. Ellos estaban buscando algún motivo, por pequeño que este fuera, para condenar a muerte a Jesús. En sus corazones gobernaba "el padre de la mentira", Satanás, que los instigaba a odiar a Jesús, a rechazar el proyecto de Dios que es su Reino, a rechazar al Hijo de Dios, y el mensaje de Dios revelado en la Escritura.
Si ellos quisiesen ver la verdad, hubieran podido verla. Jesús enseñaba la verdad a cada instante y en todos los lugares. El hacía milagros y mostraba numerosas señales de que realmente era el Hijo de Dios, viniendo al mundo a salvar a todos los pecadores según la intención original de Dios.
Ellos tuvieron que insistir mucho, buscando encontrar algo de que agarrarse para acusar a Jesús. Buscaron y buscaron, pero no consiguieron nada. Para satisfacer sus propios propósitos , ellos tuvieron que forjar falsas acusaciones, inventar mentiras y distorsionar sus enseñanzas.
Muchas veces les sucede así también, a cristianos comprometidos en diferentes partes del mundo que quieren hacer brillar la luz de Cristo. Son rechazados por cúpulas religiosas, que quieren hacer prevalecer sus intereses personales y egoístas.
No permitas que su visión sea oscurecida por "el padre de la mentira". Jesús vino a este mundo con el propósito de salvarte también a ti. Durante estos días de la Cuaresma, procura conocer mejor a Jesús a través de la lectura y meditación de la Sagradas Escrituras, recordando su Pasión y muerte a favor de toda la humanidad.
Oremos: Señor Jesús, envía tu Espíritu Santo para que nos ilumine y muestre quién eres tú, a fin de que pueda ser un fiel discípulo tuyo confesando la salvación que me has dado y reconociendo tú señorío en mi vida. Amén.
5 El padre de la mentira dice: "La verdad es creada dependiendo de cómo se habla".
"Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas en señal de indignación, y dijo: ¡ Las palabras de este hombre son una ofensa contra Dios! ¿ Qué necesidad tenemos de más testigos? Ustedes han oído sus palabras ofensivas ¿Qué les parece?. Ellos contestaron: Es culpable y debe morir". (San Mateo 20:65,66)
El arte de hablar convincentemente es fundamental para muchas personas. La habilidad podrá hasta transformar una mentira en "verdad". Es necesario que se diga en voz bien alta, las veces que sea necesario y con mucha claridad. Obedeciendo esta regla el presentador será una persona convincente. Adolfo Hitler escribía en su libro "Mi Lucha" que : "una mentira repetida tantas veces, hasta la saciedad, hace que las personas las crean como una verdad. Mientras más se la repiten, más se la creen".
Esta habilidad puede ser encontrada en el sumo sacerdote en ocasión del juicio que se le seguía a Jesús. El tenía la pretensión de condenar a Jesús. Necesitaba convencer al pueblo a cualquier costo. Su discurso despertaba el apoyo de la masa presente, a pesar de distorsionar la verdad y ser mentiroso. El resultado fue que él consiguió el apoyo del pueblo en su intento de condenar a Jesús a la muerte.
Así, a través de discursos envolventes, y estrategias de marketing se consigue movilizar masas, recaudar grandes sumas significativas de dinero e impresionar a las multitudes. Normalmente no se tiene ninguna preocupación con la verdad divina. La preocupación es la de transformar cualquier discurso en verdad, a fin de satisfacer sus propios deseos e intereses. De esta forma, Cristo está siendo condenado hoy, como lo fue hace casi dos mil años por la Junta Suprema de los judíos. La diferencia en relación a aquella ocasión fue que Dios transformó la maldad de aquellas personas en la mayor bendición para toda la humanidad. Con su muerte, Cristo se tornó en el Autor de la Salvación de todos los hombres. Hoy, cuando la verdad de Jesucrristo es distorsionada por las ideas de líderes egoístas, muchas personas son engañadas y apartadas de su salvación.
En este tiempo de cuaresma busca conocer más de Jesús, así con raíces mas profundas en la Palabra de Dios, podrás distinguir la enseñanza verdadera en relación a Dios y de la salvación en Cristo. Dios es uno solo, y su verdad es única.
Oremos: Señor Jesús, Tú eres la verdad que necesito y quiero conocer. Ayúdame a distinguir entre la verdad y el engaño, para que nunca me aparte de ti. Amén.
6 El padre de la mentira dice: "No hay problema, todas las personas hacen lo mismo"
"Algunos comenzaron a escupirle, y a taparle los ojos y golpearlo, diciéndole: ¡Adivina quién te pegó! Y los guardias del templo le pegaron en la cara". (San Marcos 14:65)
Atravesar las calles fuera de las líneas de cruce en las esquinas es una falta a los conductores de los carros y es ilegal, pero eso es lo que hace la mayoría de las personas. Por eso se tiene la impresión de que es lo correcto. La repetición del error parece hacer pasar por inocente al infractor.
En el juicio de Jesús, muchos comenzaron a maltratarlo llevados por la actitud de la mayoría. Muchos no tenían la seguridad de que los líderes judíos no estaban haciendo lo correcto, e incluso sabiendo que se estaba cometiendo una injusticia, la practicaban, y no vieron ningún inconveniente en hacer lo mismo. A Jesús, le daban golpes y escupían su cara, los propios soldados le pegaron en su rostro.
Asumir actitudes que son comunes a la mayoría, no siempre es lo correcto y prudente. De ahí el famoso dicho de que: " no siempre la mayoría tiene la razón". Es necesario que se tengan criterios. Lo que no es correcto, no es correcto. Lo que es verdadero, es verdadero.
Aunque nadie lo tome en cuenta, es importante mantener una actitud de vida coherente. Jesús siempre fue coherente entre lo que decía y hacía. Nada resalta en su vida más que esto. Aunque la mayoría se oponía a él, a sus palabras y sus enseñanzas, su comportamiento no cambiaba. Era el mismo. Para él, lo más importante era hacer la voluntad de su Padre.
Cuantas injusticias se cometen a diario, cuanto daño se les causa a las personas, cuantas oportunidades se pierden, porque faltan criterios, por ignorancia, y porque faltan posiciones firmes y coherentes apegadas a la verdad. Muchas veces sabiendo la verdad se guarda silencio, para ganar partido o el apoyo de un grupo en un proyecto, pero se compra a cuotas su propia esclavitud. En términos jurídicos se dice que: "cuando se guarda silencio sabiendo la verdad, le hace cómplice", en términos teológicos se llama pecado de omisión ."El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado" (Santiago 4:17). Esto es una verdad en la vida cotidiana de todos, en lo que se refiere a la sociedad, y también lo se refiere a la vida espiritual. Debemos cuidarnos de seguir la opinión de la mayoría. Orientémonos por Jesús y por su Palabra. Sus enseñanzas son verdaderas y justas, y serán apropiadas en cualquier época y tiempo, porque la condición espiritual del ser humano es siempre la misma, ciega impotente para auto redimirse, y necesitada.
Si tú no has tomado en cuenta la vida y las enseñanzas de Jesús, pídele perdón y que reoriente tu vida. Si la mayoría hace lo contrario, esto no justifica tu actitud errada. Tú tendrás que responder por tu propia manera de ser y de vivir.
Oremos: Señor Jesús, ayúdanos para que no caigamos en la tentación de simplemente dejarnos llevar por las influencias de las mayorías, más ante de todo que podamos seguir lo que tú nos enseñas en tu Palabra, aunque suframos oposición. Amén. 7
El padre de la mentira dice: Escoge la mentira y rechaza la verdad
"Pero los jefes de los sacerdotes alborotaron a la gente, para que pidiera que les dejara libre a Barrabás" (San Marcos 15:11)
Hoy queremos mostrar como hacer decisiones correctas, y de cómo escoger entre el camino del bien y el camino del mal. Nuestro texto nos dice: "Pero los jefes de los sacerdotes alborotaron a la gente, para que pidieran que dejara libre a Barrabás". Las personas no siempre mantienen elevados ideales de justicia, cuando sus intereses personales o de grupo están en juego. Existen muchas personas que estarían dispuestas a permitir el robo, si ellos pueden robar con impunidad. Existen muchas personas que están a favor que se de la libertad de matar a su semejante, si se les permite que ellos continúen matando impunemente. En la Pasión de Jesús sucedió algo bastante parecido. Jesús estaba preso. No había ninguna acusación para que él estuviera en la prisión. No obstante, por la presión del pueblo, incitado por las autoridades religiosas, Pilatos preguntó al pueblo a quien querían ver ellos en libertad: Jesús o Barrabás. Barrabás era un bandido conocido. Jesús era inocente. La multitud prefirió que se soltara a Barrabás, y que Jesús fuese condenado.
Muchas veces se dice que "la voz del pueblo es la voz de Dios". Pero en gran cantidad de oportunidades eso no es así. En el Antiguo Testamento los profetas, quienes hablaban de parte de Dios, eran rechazados por la mayoría. Su compañía era el desierto, la soledad, lejos de las grandes masas. Más era el lugar donde Dios forjaba a sus profetas. En el día de hoy muchas multitudes gritan contra Jesús, y a favor de Barrabás. Los derechos de las víctimas, de los excluídos, de los niños, las mujeres, las personas que viven con VIH, son menos defendidos que los derechos de los criminales. Hay más campañas a favor de la inmoralidad sexual, que de las familias que quieren vivir según sus convicciones cristianas. Hay muchas voces que claman por la legalización del aborto, pero hay poco espacio, para hablar de la vida. Muchos apoyan la guerra, y muy pocas personas construyen la paz. Hay muchos gritos a favor de Barrabás, y pocas defensas a favor de Jesús.
Cuando Jesús estaba delante de la multitud, y escuchó que clamaban por la libertad de Barrabás, y en cambio que lo condenaran a él, su corazón se llenó de compasión. Ellos estaban siguiendo a falsos pastores. En el día de hoy también sucede así. Jesús tiene compasión de aquellas personas que por voluntad propia, o por dejarse llevar por falsas opiniones, siguen el camino del error. Es importante hacer la escogencia correcta. Entre Barrabás y Jesús, quedémonos con Jesús. Sólo en Jesús hay perdón, vida plena y salvación. Amén.
8 "Tetelestai" "¡Consumado es! " " ¡Todo está cumplido!"
Jesús bebió del vino agrio y dijo: Todo está cumplido. Luego inclinó su cabeza y murió. (San Juan 19:30)
Los acontecimientos que completan el cuadro, de la traición, del sufrimiento y de la muerte de Jesús se llevaron a cabo por la incomprensión humana. En los días de hoy, la razón humana cuestionan la realidad de las palabras del texto bíblico: "Jesús dijo todo está cumplido. Luego inclinó su cabeza y murió". ¡Consumado es!. Esto significó para el "padre de la mentira", sus ángeles y seguidores la victoria sobre el Hijo de Dios. Es el fracaso de aquellas personas que querían ver un mesías terrenal, y el escándalo de un proyecto que termina con la muerte. Jesús es un fracaso exclamarán. Quién va a creer en el proyecto de un crucificado? . Para los propios discípulos, la muerte de Jesús representó momentáneamente derrota, fracaso y decepción. Ellos tampoco habían comprendido que las palabras de Jesús: "¡Consumado es!" era un anuncio y proclamación de la victoria total y definitiva de Dios y su Reino verdadero, sobre la mentira de Satanás, de la vida sobre la muerte y del cielo sobre el infierno.
La salvación estaba completa. El Salvador podía morir en paz pues la misión que le había sido encomendada por su Padre, fue cumplida en su totalidad. Y así, sus pies que lo llevaron anunciando su mensaje, están inmóviles. Sus manos que abrazaron a los niños, abrieron los ojos de los ciegos, los oídos a los sordos, están clavados en el madero de la maldición. Los labios de Jesús que daban bendición, consuelo y salvación, ahora están secos y pálidos. ¡Jesús el ungido de Dios, ha muerto!
¡Consumado es!. Consumada estaba su obra redentora que libertó a toda la Creación, que gemía y perecía bajo los relámpagos de la Ley que afirma que: "el salario del pecado es la muerte" (Romanos 6:23). Más Jesús no cometió ningún pecado. " Cristo no cometió pecado alguno pero por causa nuestra, Dios lo trató como el pecado mismo, para así, por medio de Cristo, liberarnos de culpa. (2 Corintios 5:21) ¡Consumado es! Significa que Jesucristo hizo todo por nosotros, por pura gracia y misericordia. La humanidad entera estaba rescatada de la condenación de la mentira, el egoísmo, del infierno. Consumada está nuestra salvación.
En el momento de la muerte de Cristo, el velo del templo de Jerusalén se rasgó en dos partes, vino tal oscuridad sobre la tierra a plena luz del día, la tierra se estremeció desde sus profundidades y hubo un gran terremoto, hizo que las rocas se despedazaran y se abrieron muchas tumbas y muchos resucitaron de entre los muertos. Todo eso sucedió según el testimonio de los Evangelios, para anunciar que una nueva era, un nuevo orden comenzó para la humanidad: Cristo pagó con su muerte en la cruz, el rescate de toda nuestra deuda con Dios. Confiemos también en esta promesa de nuestro Salvador: "tus pecados te son perdonados tu fe te salvó, vete en paz" ( San Lucas 7: 48,50 )
9 ¡ Eguerte! ¡Ha Resucitado!
"Cuando entraron en el sepulcro vieron, sentado al lado derecho, a un joven vestido con una larga ropa blanca. Las mujeres se asustaron, pero él les dijo: No se asusten. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. Ha resucitado no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron" (San Marcos 16:5,6). Hace muchos años se celebraba una gran concentración en la plaza Roja de la Revolución en la ciudad de Moscú. Grandes personalidades de esta revolución llevaban su mensaje al pueblo. Como eran tantos oradores, sólo se les concedía hablar cinco minutos. La multitud escuchaba pasivamente, con una u otra expresión. Luego que todos hablaron, pasó al podium un anciano sacerdote ortodoxo, le insistieron en que fuese breve. Sólo voy a decir dos palabras al pueblo, dijo al anciano pastor mientras los jefes del parlamento tenían los ojos fijos en él. Levantando las manos exclamó con gran emoción : "¡Ha resucitado!". A lo que el pueblo de Moscú respondió con gran júbilo y alegría: ¡En verdad, Ha resucitado!. Tantos años de prohibición y persecución religiosa no habían podido apagar la fe de un pueblo en Jesús resucitado.
Si Jesús no resucitó, nuestros pecados no son perdonados. Pero Jesús si resucitó y hay abundante perdón. Si Jesús no resucitó, no hay esperanza de vida eterna. Pero Jesús si resucitó y hay vida eterna. Si Jesús no resucitó, los que descansaron en él no resucitarán. Pero Jesús si resucitó y ellos también resucitarán. Si Jesús no resucitó, todavía reina el padre de la mentira en nuestras vidas. Pero Jesús si resucitó, y nos libra del maligno. Si Jesús no resucitó, tenemos que vivir temiendo la muerte. Pero Jesús si resucitó, y no tememos la muerte. Si Jesús no resucitó, no puede ser nuestro Señor. Pero Jesús si resucitó y es nuestro Señor glorioso. Si Jesús no resucitó, vana es nuestra predicación. Pero Jesús si resucitó, y le proclamamos con todo el corazón. Si Jesús no resucitó, vana es nuestra fe. Pero Jesús si resucitó, y vivimos por la fe en El. Si Jesús no resucitó, somos los más infelices de todos los seres humanos. Pero Jesús si resucitó, y nos llena de júbilo. "La muerte ha sido devorada por la victoria. ¿Donde está, oh muerte, tu victoria?. ¿Dónde está, oh muerte tu aguijón?. El aguijón de la muerte es el pecado, y la ley antigua es la que da al pecado su poder. ¡Pero gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!"(I Cor 15: 55 – 57 ) Creemos que Jesús se levantó corporlamente de la tumba, vencida está la muerte... ¡Jesucristo venció! ¡Nosotros venceremos!. Amén.
10 " ¡Men-ah! ___ ¡Sígueme! " "Entonces Jesús le dijo a Pedro: ¡ Sígueme! " (San Juan 21:19 )
Un turista que visitaba a Siria, observó a tres pastores de ovejas que estaban dando de beber a sus respectivos rebaños de ovejas en la cercanía de un pozo. Las ovejas de los tres rebaños estaban entremezcladas unas con las otras, y una persona extraña podría pensar que se trata de un solo rebaño.
Uno de los tres pastores se levantó de la orilla del pozo y exclamó : "¡Men-ah!", que en dialecto de esa localidad quiere decir: "¡Vengan conmigo!". Inmediatamente unas treinta ovejas se separaron del grupo mayor, y siguieron a su pastor en fila y sin ver para ningún otro lado hacia un cerro cercano. De la misma manera, un segundo pastor que estaba más apartado, exclamó : "¡Men- ah!" y su rebaño lo siguió. Admirado el turista preguntó al tercer pastor: "¿Sus ovejas me seguirán si yo las llamo?". "No", respondió el pastor. "¿Y si yo uso su capa y su cayado?", preguntó de nuevo. "¿Por qué no lo experimenta usted mismo?", insistió el pastor. Entonces con una sonrisa le dio su capa, su cayado y su turbante diciéndole: "Experimente por usted mismo" y se quedó observándolo. "¡Men-ah!", "¡Men-ah!" exclamaba una y otra vez. Las ovejas sólo se limitaron a orientar sus orejas y algunas lo observaron rápidamente. Desconfiadas, no se movieron y siguieron pastando. "Entonces, ¿ ellas jamás seguirán a nadie más sólo a usted?" preguntó el turista. "Jamás. Solamente cuando la oveja está enferma o a punto de morir es que seguirá a un extraño. De lo contrario, !nunca¡" respondió el pastor.
Nosotros los humanos somos parecidos en este sentido a las ovejas. En una ocasión, una señora comentó a su consejero que se sentía muy triste y desanimada ante la partida de un pastor muy consagrado de la iglesia. El le había anunciado el mensaje de Cristo y consoló en su vida en momentos de mucho dolor. El consejero que la atendió le respondió: "siempre que se anuncie fielmente el mensaje de Cristo, podrás recordarlo y lo tendrás muy cercano, porque él también te anunció ese mensaje y trajo paz a tu corazón".
Estas historias confirman las palabras de Jesús : (las ovejas) "No siguen a un desconocido, sino que huyen de él, porque no conocen la voz de los desconocidos.... Jesús dice: "Yo soy el buen pastor, conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mi" (San Juan 10:4,14)
Esto fue lo que sucedió con el apóstol Pedro cuando estaba pescando en el mar de Tiberias. Jesús lo llamó, le dijo que lo siguiera y Pedro obedeció porque conocía su voz. Jesús también nos llama a cada uno de nosotros. Nos dice : ¡Sígueme! . "Vengan a mi todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar (San Mateo 11:28). ¿Quieres escuchar la dulce voz de Jesús y seguirlo como lo hizo Pedro?. "Si hoy escuchas su voz, no endurezcas tu corazón" (Hebreos 3:7b, 8ª) . Amén. P. Gerardo Hands C.
3ra revisión, ampliada y corregida . Febrero 2007
He aquí el intento de elaborar un credo más humano y menos dogmático. (Nota: Nos adherimos también a todos los credos ecuménicos que cree la Iglesia Cristiana) CREDO
Creemos en el ser humano,que cada día renueva su compromiso
con la justicia y la verdad.
Y en el Dios de la
Vida, que nos defiende como un Padre,
Y nos protege como una Madre gallina que cuida de sus
polluelos,
nos alienta con su
Espíritu, la fuerza poderosa y
transformadora
de la Buena Noticia
de Jesús que nos guía;
que nos sustenta, porque
nos abre horizontes nuevos,
de la suma, de la diversidad, la justicia y la equidad.
Creemos que en este
mundo tan maltratado por la violencia,
podemos ser destellos de luz de un nuevo cielo y una tierra
nueva.
Creemos que Dios nos envía a llorar con los que lloran, y a
compartir nuestro pan, nuestra risa; a abrazar a quienes están tristes, y
dejarnos abrazar, a ser cuna de un mundo nuevo donde todas las personas tengan
espacio y aire; donde libres de opresiones y ataduras, hallemos la paz. Así sea.
P. Gerardo Hands .Febrero 2007
La Redención
"Creo que Jesucristo, verdadero Dios, engendrado del Padre en la eternidad, y también verdadero hombre, nacido de la Virgen María, es mi Señor, que me ha redimido a mi, persona perdida y condenada, y me ha rescatado y librado de todos mis pecados, de la muerte, y del poder del diablo más no con oro ni plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su inocente Pasión y muerte todo lo cual hizo para que yo sea suyo y viva bajo El en su reino, y le sirva en justicia, inocencia y bienaventuranza eternas, así como El resucitó de entre los muertos y vive y reina eternamente. Esto es ciertamente la verdad".
Martín Lutero 2ª Edaición en este enlace. http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=3069
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En el Día de la Fiesta de la Reforma.
El día 31 de Octubre, víspera de la Fiesta de Todos Los Santos, Martín Lutero, monje agustino, Dr. en Sagrada Escritura, profesor de la Universidad de Wittemberg y predicador de la Catedral de la misma ciudad, puso en la puerta de la Iglesia, 95 artículos para ser discutidos y debatidos en el seno de la Iglesia. Nunca pensó, ni imaginó que ese documento, generaría racciones y reacciones que desencadenarían la Reforma de la Iglesia, renovación de un sector de la Iglesia y el surgimiento de la Iglesia Protestante, frente al rechazo institucional de Roma.... Ver más en el siguiente enlace:
http://www.cptln.org/la_reforma/index.htm
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Tentación 1 - Integridad
Escrito está: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios" (San Lucas4:4b) Jesús está en el desierto. Fue llevado(movido intensamente) por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan" (cf. 4:1-3).
Podemos ver en este pasaje que Jesús es, plenamente hombre, siente hambre como cualquier otro ser humano. La alimentación es la necesidad básica de toda persona. Más aquí está la primera tentación a la que sucumbe el ser humano. Olvidarse de la razón de ser de su vida, del propósito y de la esencia a lo que ha sido llamado. Así también sucedió con el pueblo de Israel, el pueblo de la promesa en el desierto. Ellos tenían una meta y propósito que Dios les había indicado después de salir de cuatrocientos años en la cautividad en Egipto: "Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, seáis multiplicados y entréis a poseer la tierra que el Señor tu Dios prometió con juramento a vuestros padres. Te acordarás de de todo el camino por el cual te ha traído el Señor tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Te afligió, te hizo pasar hambre y te sustentó con maná, comida que tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que nos sólo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios vivirá el hombre" (Deuteronomio 8: 1-3)
¿Cuantas veces en la necesidad surge la tentación de sucumbir, de poner a un lado la meta, los principios y los valores que tenemos por el pan? Aquí puede traducirse pan, como todo lo básico que necesitamos en esta vida. Pan, vestido, techo, trabajo, dinero, salud, paz ...
Jesús es tentado a desviar el propósito divino al que ha sido llamado. Está tentado a sucumbir. Dejar de ser el Redentor de la humanidad, a un "dios milagrero", que da pan, sanidad y prosperidad a todos. De dar más importancia al beneficio que a quién lo da. Por cierto, esa es la figura que se hace la religiosidad popular. Antes de verlo como su Maestro, Señor y Salvador, quieren tener a Dios para cumplir sus antojos. Quieren más los regalos y sus beneficios, que quién se los dá. La sociedad materialista en la que vivimos, bombardea constantemente a través de sus medios de comunicación a buscar a ultranza el bienestar personal en detrimento incluso de sus principios, creyendo que "el fin justifica los medios"
Jesús está en oración en el desierto, preparándose para cumplir la misión que le ha dado el Padre. Tiene la misión de ser el redentor de la humanidad. Con la tentación a convertir la piedra en pan, "el padre de la mentira" quiere desviar el propósito divino al cual fue llamado para convertirse en un "mesías que sólo suple lo temporal". Jesús fortalecido en oración, buscando la dirección del Padre le dice tomando como base la Escritura: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios" (San Lucas4:4b). Aquí coloca en el justo orden. Sabe que el pan es necesario, más el viene a cumplir toda la voluntad del Padre. Dios no sólo da el "pan nuestro de cada día", más viene con el propósito principal de mostrarnos y darnos el camino para reconciliarnos con el Padre. El es tentado, vence la tentación y no peca. Sabe que lo prioritario es: "buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás será añadido".
Jesús, verdadero hombre, fue tentado en todo, pero sin pecado.
Bondadoso Dios, gracias por Jesús que venció la tentación. Nosotros también te pedimos: "No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal". Amén .
Tentación 2 - El Poder (Gloria) o la Cruz
Respondiendo Jesús le dijo: "Vete de mi Satanás, porque escrito está: "Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás" (San Lucas 4:8)
En esta segunda tentación, "el padre de la mentira" quiere desviar de una manera un poco más sutil el ministerio de Jesús. "Lo llevó el diablo a un alto monte y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Le dijo el diablo: A ti te daré todo el poder de estos reinos y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy. Si tu postrado me adoras, todos serán tuyos. (San Lucas 4: 5-7). Quiere con esta tentación a que sea un "mesías de la gloria temporal". En otras palabras un "mesías político". No era eso lo que aguardaban los zelotes, que luchaban para la liberación de Palestina de la pesada bota del Imperio Romano. Está siendo tentado de abandonar la meta y propósito para el cual fue llamado por el Padre que es ir a "Jerusalén a donde ha de ir a la cruz, se rechazado, morir y resucitar", por el de recibir dominio poder y gloria terrestre de los "reinos, el poder y la gloria de ellos" en otras palabras, poder. ¡Poder, mando, importancia!. Eso era por lo que constantemente se disputaban los discípulos: ¿Quién era el mayor de ellos? , ¿Quién se sentaría a Su derecha?. Cuando Jesús les anuncia que ha de ir a Jerusalén a ser entregado a los sacerdotes para morir, Pedro le increpa diciendo: "Señor de manera alguna te ocurra esto". Jesús ve en estas palabras de Pedro, esta misma tentación por lo que le responde: "Apártate de mí Satanás". Frente a la tentación de recibir gloria y poder terreno, Jesús responde al "padre de la mentira": "Vete de mí Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y sólo a él servirás". (4:8)
Hoy también está esa tentación en los cristianos. La tentación de la gloria y el poder. De confundir la gloria y el poder eterno de la gloria expiatoria de la cruz que apunta a al reino de Dios inaugurado por Jesucristo, por la "gloria de recibir beneficios terrenos". "No solo a recibir gloria y poder político temporal, sino también de las cosas que vienen con él" y que son del "padre de la mentira". Confunden lo temporal con lo eterno y lo quieren meter dentro de la Iglesia, ofreciendo por medio de oraciones estruendosas y quejidos interminables, sus "pedidos con lujos de detalles de cómo lo quieren", con la excusa de que él es un "dios de prosperidad y de gloria". En vez de adorar y servir a Dios, sirven a sus propios apetitos carnales. Ya en su tiempo, Martín Lutero hablaba de ellos y los llamaba irónicamente "profetas celestiales". Al respecto de este tipo de tentación alguien también escribió: "Cuando veas que tu dios te da todo lo que le pidas, te libre de sufrimientos, de persecución y pruebas, cuando cumpla todos tus deseos, es hora que dejes a ese dios y comiences a buscar la verdadero Dios". Si, esta es una de las mejores armas del "padre de la mentira" "vestirse de ángel de luz y engañar a muchos" (II Corintios 11:14), darle todo lo que la persona necesita, dar todo lo apetecible a sus ojos, a fin de que cada día invoque más a ese "dios", y se olvide de Jesucristo y de lo que él hizo por nosotros en la cruz del Calvario. El imita las señales y obras de Cristo a multitudes, engañando "aún a los escogidos" ( Mr. 13:22). De esta manera, la religión se convierte solo en mostrar las "señales de milagros, y prodigios portentosos". Lo único que "el engañador o padre de la mentira" no puede imitar es el fruto, que es el amor. Y el amor consiste en esto, que "él (Cristo) nos amó primero"(I Jn 4:19). Dice Jesús: "En esto, conocerán que son mis discípulos, en que se amen los unos a los otros" .( Jn. 13:35) Ustedes lo podrán distinguir fácilmente. Estos falsos, hablarán mucho de la "gloria de Dios", de sus prodigios y señales, más el sacrificio vicario de Jesús en la cruz, el amor y servicio al prójimo, serán los grandes ausentes. Estos "tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de la misma" (II Tim 3:5)
Jesús dice: "no todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre. Muchos me dirán en aquel día Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí apartaos de mí, hacedores de maldad" (San Mateo 7:21, 23). Hacer la voluntad del Padre es confiar en Aquel que Dios ha escogido para hacerla. La voluntad del Padre es que Jesús vaya a la cruz. Por eso Jesús le dijo al "padre de la mentira", "vete de mi Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás". Bondadoso Dios: Gracias por Jesucristo que por amor a la humanidad, fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz, y nos mostró lo que es el verdadero seguimiento. Amén.
Tentación 3 - La Verdad o la mentira
"Respondiendo Jesús, le dijo: No tentarás al Señor tu Dios" (San Lucas 4:12)
Esta tercera tentación resume y refuerza las intenciones del "padre de la mentira", Viéndose combatido eficazmente por Jesús en el uso de la Escritura, él quiere ir al mismo plano: "Y le llevó a Jerusalén, y lo puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden y en las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra" (San Lucas 4: 9-11)
El "padre de la mentira" quiere usar la palabra de la Escritura para tentar a Jesús. Es decir, usar la palabra de verdad, desviándola de su propósito para enseñar la mentira. Ciertamente estas palabras del salmo 91, nos muestra como Dios, es un Dios que protege a sus hijos de los peligros y sostiene para que no se tropiece. Consuela en medio del peligro. La insistencia de Satanás es tentar a Jesús a usar su poder divino desvirtuando su misión. En otras palabras usa la palabra de verdad, para una mentira y engaño. El engaño está en que palabra no es para tentar a Dios a que use su poder, sino que sea de ayuda y consuelo en momento de adversidad.
Esta mentira es la esencia de las otras tentaciones que recibió Jesús en el desierto, que son la tentación a ser un mesías político como un emperador o rey, milagrero de carácter temporal y terrestre, olvidando su propósito principal que es el Reino de Dios y su justicia, la tentación de la gloria y el poder en contraste con la misión de ir a Jerusalén, ser rechazado por su pueblo,ser asesinado porque su proyecto es escándalo, y resucitar para reconciliar a la humanidad con el Padre. Otro aspecto de esta tentación es faltar a la misma ley, "tomando el nombre de Dios en vano" y tentando a Dios mismo.
¿Cuantas veces la "palabra de verdad" es usada por el "padre de la mentira" para engañar? Se enseña la mentira como si fuera una verdad. La "gran mentira" es que el ser humano cree que puede vivir a plenitud en autonomía de Dios, usando la Escritura para sus propósitos egoístas. Se usa el nombre de Dios para engañar, distorsionando el mensaje de la verdad. Muchas veces la Escritura es usada en este sentido para enseñar la mentira, quizás de una manera sutil quitando al "hilo de oro" que une a la Escritura, que es Jesucristo, su mensaje y su obra en el Calvario. El enemigo conoce la Escritura muy bien y la tuerce para sus propósitos, no descansa ni de día ni de noche, y anda "como león rugiente buscando a quien devorar". (I Pedro 5:8)
Una de las grandes mentiras es que el ser humano se puede salvar por sus propios méritos u obras delante de Dios, o por su propia decisión o por sus propias cualidades. Esto es lo que enseñan las religiones paganas. El cristianismo, a diferencia de otras religiones enseña que el hombre es únicamente reconciliado con Dios por pura gracia (regalo inmerecido de Dios) por medio de la fe en su Hijo Jesucristo. (Cf. Efesios 2:8,9). Esta fe también es un don o regalo de Dios, que viene a las personas por "oír el mensaje de Dios". (Romanos 10: 17). La fe viene por el oir... "Somos justificados sólo por gracia, pero solo la gracia que justifica , obra" Lutero.
Jesucristo venció esta tercera tentación de usar, torcer e interpretar mal el significado de la palabra de Dios diciéndole al "padre de la mentira": "No tentarás al Señor tu Dios".
Este tiempo de Cuaresma, es tiempo meditación, arrepentimiento y de confesión en todo lo que Dios hizo en Cristo por nosotros y reconciliarnos. Tengamos presente el estudio y meditación de la "palabra de verdad", para que podamos combatir al "padre de la mentira" y trnasformar con esta "palabra de verdad".
Bondoso Dios: Gracias por Jesucristo, verdadero hombre, que venció la tentación sostenido por tu "palabra de verdad", confió y obedeció su vida a tu cuidado por nosotros. Amén. P. Gerardo A Hands C. Revisión Febrero 2007
http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=3706
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“Jesús le contestó: Escrito está...” (San Mateo 4:4)
El secreto de la victoria en la guerra está en el uso correcto del arma
del combatiente. El cristiano constantemente está amenazado por fuerzas
enemigas. Para ser un soldado victorioso, es necesario como dice San
Pablo: “revestirse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que
puedan estar firmes contra los engaños del diablo” (Efesios 6:11).
Otros sinónimos que son usados en la Escritura para referirse al diablo
son “padre de la mentira” o “engañador”. En esta oportunidad el diablo
está poniendo a prueba al mismo Jesús diciendo: “si eres el Hijo de
Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (4:4 b). Es necesario frente a la prueba o encuentro con el “enemigo”,: “usar
bien la palabra de verdad” (ITim 2:15b). Y esta palabra de verdad
es:”viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra
hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos
4:12) Jesús, conocía muy bien la Escritura. Era maestro de esta poderosa
arma, pues “meditaba en ella de día y de noche” (Sal 1:2b). Al ser
atacado, nunca procuró usar su propia fuerza, tampoco usó su poder o
condición divina como algo a que aferrarse. Tampoco usó argumentos
filosóficos, sino la palabra de Dios escrita: “Escrito está”. Fue con esta armadura de Dios y con el argumento “escrito está” que
Lutero se convirtió en reformador y restaurador de la Iglesia
cristiana. Su juventud fue una época de angustia, miedo y temor, porque
desconocía la palabra de la verdad. Por causa de la ignorancia y
desconocimiento de esta palabra de sus superiores, el decía que:
“temblaba cuando escuchaba mencionar el nombre de Cristo”. Al encontrar
una Biblia en el estante de la biblioteca del convento, el tenía un
solo deseo: “Que Dios me conceda algún día poseer este libro”. Dios le
concedió su deseo. Lutero examinó la Escritura y aprendió a manejarla
con toda destreza. Distinguió bien la Ley que acusa, condena y muestra
el pecado y también el Evangelio que perdona, justifica y restaura
Teniendo en su corazón esa palabra “Escrito está” que declara al hombre
justo ante Dios en los méritos de Cristo y “no en las indulgencias y el
purgatorio” como lo enseñaba la Iglesia medieval, Lutero fue movido a
pegar las 95 tesis en las puertas de la Catedral de Wittemberg,
refutando esas enseñanzas y pidiendo la convocatoria a un Concilio,
para debatir esas enseñanzas a la luz de la Escritura. Con ese:
“Escrito está”, también permaneció firme delante del emperador Carlos V
en la dieta de Worms, exigiendo: “a que menos que se me convenza por la
Escritura de que lo que estoy enseñando es un error, no me retractaré
de lo que he escrito”. “Mi conciencia está cautiva por la Palabra de
Dios”. Con esa confianza en la Escritura, Lutero llegó al lecho de
muerte y descansar confiadamente en paz, diciendo las palabras de
Jesús: “Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu”. En nuestro mundo globalizado de hoy , donde reaparecen y aparecen
viejas y nuevas filosofías tratando de llenar el vacío del hombre, que
hace énfasis en tener experiencias nuevas y subjetivas de corte
platónico y “en el espíritu”, que cada vez más permean a nuestras
iglesias cristianas, la exhortación de vida o muerte a seguir siendo
“el pueblo del Libro” sigue vigente. Hagamos de la Biblia, que es el instrumento de revelación de la
voluntad de Dios, nuestra armadura para luchar contra el engaño de las
fuerzas del mal. Sigamos el ejemplo de Jesús, de San Pablo, de Lutero y
de muchas personas fieles en la historia del cristianismo. Como sus
enseñanzas y escritos estaban fundados en la Escritura, estos también
permanecen hoy. Luchemos contra los enemigos de Dios usando la palabra
de verdad que proclama ayer hoy y siempre: “Escrito está”. Bondadoso Dios: Gracias por tu Palabra que es firme y permanece para
siempre. Danos sabiduría para usarla bien en defensa de la Verdad,
contra la mentira y el engaño del enemigo. Amén. P. Gerardo Hands C Revisión Octubre 2006
http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=3687
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“Dios es nuestro amparo
y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no
temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al
corazón del mar Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los
montes a causa de su braveza”
(Sal 46:1-3)
Este salmo fue escrito en la época del rey Ezequías cuando
Jerusalem estaba siendo sitiada y atacada por las tropas asirias del
rey Senaquireb. Dios le dio esta promesa: “Por el camino que vino,
volverá, y no entrará en esta ciudad dice Yahvé, yo ampararé a esta
ciudad para salvarla, por amor de mi mismo y por amor de David mi
siervo. Y salió el ángel de Yahvé y mató a ciento ochenta y cinco mil
en el campamento de los asirios y cuando se levantaron por la mañana,
he aquí que todo era cuerpo de muertos”.(Isaías 37:34-36). En este
pasaje se resalta el amparo, protección y fortaleza de Dios en la
protección de Su pueblo. Ellos estaban literalmente aniquilados frente
al poderío del enemigo que era mucho mayor. Más Dios les protegió y
rescató.
Esta salmo fue el que fortaleció la fe de Lutero en vísperas de la
dieta de Worms cuando fue a presentarse frente al emperador Carlos V,
para que se “retractara de sus enseñanzas” y que le inspiraría a
escribir el himno de bandera de la Reforma: “ Castillo fuerte es
nuestro Dios”. Las enseñanzas de la Reforma no eran de Lutero, sino la
restauración de exposición fiel de la Palabra de Dios, con amplio
respaldo de la enseñanza de la antigua Iglesia y los Padres. Lutero
sentía que sus fuerzas flaqueaban ante el poderío del Emperador. Más
Dios le fortaleció en ese momento tan crucial de su vida, Lutero expuso
el fundamento la Sagrada Escritura. El dijo delante del emperador:
“Frente a la postura de los concilios y de los papas, que muchas veces
se contradicen , a que menos que se me convenza por la Escritura de que
lo que estoy enseñando es un error, no me retractaré de lo que había
escrito”. “Mi conciencia está cautiva por la Palabra de Dios”. Desde
ese momento la Palabra de Dios fue honrada y puesta en el lugar, la
iglesia cristiana dio un vuelco en su renovación y la salvación por la
fe en Cristo Jesús fue puesta de nuevo en el centro de la vida
cristiana, en contraste con la venta y compra de indulgencias y la
salvación por obras humanas. Más tarde el mismo Lutero escribiría: “ En
el año 1518 el Dr. Staupiz en Augsburgo me liberó de la orden de los
agustinos y me dejó solo con Dios. En el año 1519, me excomulgó el papa
León X de su iglesia. Y de ese modo fui apartado por segunda vez de la
orden. En el año 1521 el emperador Carlos V me expulsó de su reino. Y
así fui marginado por tercera vez, pero el Señor Jesucristo me acogió
en su seno”. Esta confianza en Cristo Jesús le haría caminar en medio
de tumultos de persecución, exclusión y de conflictos a llevar adelante
lo que como hombre no podía hacer. Dios hizo frente a los poderes de
este mundo que la Iglesia se renovara por Su Palabra Santa.
Este salmo nos enseña también a nosotros en el día de hoy que Dios
es “nuestro castillo y refugio, nuestro auxilio en tiempo de
tribulación”. Dios nos sostiene por Su Palabra. Esa Palabra es “poder
de Dios para todo aquel que cree. Porque en el evangelio la justicia de
Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la
fe vivirá”. (Romanos 1:16ª, 17)
¡Cristo es nuestra justicia y fortaleza! . Que El nos sostenga en la verdadera fe. Amén.
“Nuestro valor es nada aquí, con él todo es perdido
Mas por nosotros pugnará de Dios el escogido.
¿Sabeís quién es? Jesús, el que venció el la cruz,Señor de Sabaot
(ejercitos). Y pues él solo es Dios, El triunfa en la batalla”
NOTAS
1- Preparado por el Rev. Gerardo A Hands. C. Octubre 2003.
2- Ein Feste Burg . Castillo Fuerte. Martín Lutero (1483-1546). CC. Nª 129. El Escudo. Nueva York. 1978.
http://www.selah.com.ar/new/VerRecurso.asp?CodigoDeItem=3486
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A medida que transcurren los años se ha dicho mucho del Credo Apostólico en la religiosidad popular y como siempre es usado con mucha superstición. Es usado para hacer "bendiciones especiales", para calmar las tormentas", para "proteger el cuerpo contra los males o mal de ojo", para "espantar al diablo", rezar al lado de una persona "para calmarle los nervios", y con sorpresa y admiración "credo en cruz" o "cruz credo". Así observamos un mundo de supersticiones y creencias asociadas al Credo, marcadas por la ignorancia. Para otros sectores lo consideran "vana repetición", y para ellos es un tabú, porque la confesión de la fe hay que "hacerla con sus propias palabras para que sea genuina"¿? Esto viene de la herencia mal asimilada que la Iglesia Evangélica tuvo del pietismo, del puritanismo, y del "evangelicalismo de reavivamientos" del Siglo XIX en el mundo anglosajón, y que de alguna manera llegó hasta nosotros por este tipo de movimiento misionero.
Para el cristianismo histórico, es la máxima declaración de la fe y es usado por la Iglesia como su declaración más antigua de la fe bautismal. Aunque el Credo no fue escrito por los Apóstoles, este tiene su base en la misma enseñanza Apostólica cuya fuente es la Sagrada Escritura. Para el cristiano es la confesión pública de la fe al recibir el bautismo, que también repite antes o después de la proclamación pública de la Palabra en el Culto público o Misa, recordándole que es sólo en virtud de lo que hizo Cristo en el bautismo, y no en ninguna obra o mérito humano (sola Gracia), es hijo de Dios, y tiene derecho a participar de todos los beneficios de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo.
Credo es la palabra latina que en español significa "creo". Aunque para muchos esté asociado a la superstición y para otros sea vana palabrería, para nosotros es nuestra más antigua confesión de fe en Cristo. Ante ustedes pues, este tesoro del cristianismo con su respectiva fuente.
Creo en Dios Padre Todopoderoso: Éxodo 6:3
Creador de los cielos y la tierra: Génesis 1:1
En Jesucristo su único hijo: San Juan 1:1,14,18
Nuestro Señor: Hechos 10:36
Fue concebido por el Espíritu Santo: San Lucas 1:35
Nació de la virgen María: San Mateo 1:23, 25
Padeció bajo el poder de Poncio Pilatos: San Mateo 27: 24, 26
Fue crucificado: San Mateo 27:35
Muerto: San Lucas 23:46
Sepultado: San Mateo 27: 59-60
Descendió a los infiernos: I Pedro 3:19
Resucitó entre los muertos: San Lucas 23:46
Subió a los cielos: Hechos 1:9
Está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso: Hechos 7:55
De donde ha de venir: (Romanos 2:16) Hechos 1:11, 17, 31
Para juzgar a los vivos y a los muertos: 2 Corintios 5:10
Creo en el Espíritu Santo: San Marcos 1:10
La Santa Iglesia Católica - la comunión de los santos: Hebreos 12: 22,23
El perdón de los pecados: Hebreos 9:15
La resurrección de la carne: Corintios 15:12-16
La vida eterna: San Juan 3:16 5:24
Referencias
1) Preparado y adaptado por Gerardo A. Hands. Febrero 2000, para el Tintero Teológico. Instituto Teológico JDF. Caracas. Revisión Agosto 2003
2) En la versión alemana es traducida como Cristiana. Esta es tomada de la versión latina de uso extenso.
Preparado por el P. Gerardo Hands 2003
http://www.selah.com.ar/new/VerRecurso.asp?CodigoDeItem=3405
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